Por fin, después de ser recuperada para la pasada edición del festival de Sitges, llega al mercado doméstico "El Otro" de Robert Mulligan (1972), una de mis películas de terror favoritas, por desgracia injustamente infravalorada, al menos por el gran público.
Ahí les dejo el trailer para que le echen un ojo:
"El mal está sólo en tu mente y no en lo externo. La mente pura siempre ve solamente lo bueno en cada cosa, pero la mala se encarga de inventar el mal" Johann Wolfgang Goethe.
martes 17 de junio de 2008
lunes 25 de febrero de 2008
The Separation
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Robert Morgan,
Youtube
Tras más de un año sin actualizar, debido en gran parte a mi total ausencia de tiempo libre, regreso con energías renovadas y otro corto de Robert Morgan, para ir abriendo boca, que espero sea de vuestro agrado:
"La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente" Carmen Martín Gaite.
"La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente" Carmen Martín Gaite.
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viernes 15 de septiembre de 2006
Quinta Edición Del Maratón De Terror
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Maratón de Terror
Aquí estoy después de ¿casi dos meses? uauh, como pasa el tiempo, para anunciar a mis pocos lectores que ya se acerca la quinta edición del Maratón de Terror de Alcalá de Henares, cuya organización ha consumido casi todo mi tiempo libre, pero, a tenor de los resultados, ha merecido totalmente la pena.
Mañana, sábado 16, da comienzo el Maratón con una fiesta de presentación en Madrid, aunque el grueso de este será a partir del jueves, con diversas actividades, a las que, por supuesto, está invitado todo aquel que quiera venir.
Les dejo una muestra del cartel, donde figura el programa.
Y en cuanto tenga un minuto, empezaré el desglose de las distintas entregas de "la matanza de Texas". Prometido.
Mañana, sábado 16, da comienzo el Maratón con una fiesta de presentación en Madrid, aunque el grueso de este será a partir del jueves, con diversas actividades, a las que, por supuesto, está invitado todo aquel que quiera venir.
Les dejo una muestra del cartel, donde figura el programa.
Y en cuanto tenga un minuto, empezaré el desglose de las distintas entregas de "la matanza de Texas". Prometido.
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domingo 23 de julio de 2006
Preludio: Ed Gein, el asesino de Plainfield
Nadie imaginaba la mañana del sábado 16 de noviembre de 1957 los horrores que se iban a destapar durante el registro de la casa del, en ese momento, sospechoso de asesinato, Ed Gein, un hombre de apariencia absolutamente inofensiva al que solo inculpaba la última anotación del libro de contabilidad de Bernice Worden.

Tal vez por eso, hasta los propios policias quedaron en estado de shock tras entrar y encontrar su cuerpo, colgado boca abajo entre ganchos y poleas, decapitado y abierto en canal, desde el abdomen hasta el pecho, por donde asomaban relucientes las visceras... y era tan solo el principio, puesto que toda la casa era un enorme monumento al salvajismo.

Cráneos usados como cuencos, mobiliario realizado con huesos, máscaras confeccionadas con auténtica piel humana, que también servía de pantalla para las lámparas, adornando las paredes de su cuarto, cajas repletas de restos de sus víctimas, entre las que se encontraban el corazón y la cabeza de la propia Bernice, así como varios genitales femeninos curtidos, se mezclaban con montañas de basura, herramientas oxidadas, excrementos, revistas pornográficas, de terror y libros de anatomía. La única habitación que permanecía incólume ante semejante barbaridad, era la que ocupó su madre, sellada desde su muerte, en 1945, a modo de sepulcro.
Ed declaró durante los interrogatorios que tan sólo recordaba, muy confusamente, haber matado a Bernice Worden, y que los demás restos humanos que se habían hallado en la granja pertenecían a nueve cadáveres femeninos que había sacado del cementerio, puesto que en los últimos años sentía de vez en cuando la necesidad de profanar tumbas. Sin embargo, a medida que se iba conociendo su verdadera historia, se hizo evidente que esas perversiones eran meras manifestaciones de una psicosis profunda, un trastorno mental que tenía sus raíces en la relación anormal que tenía con la madre.
La infancia de Gein se desarrolló bajo el desequilibrado fanatismo religioso de una madre que consideraba a todo el mundo, especialmente a las mujeres, como una mala influencia para sus hijos, a tal grado que compró la propiedad de Plainfield con el objetivo de alejar a su progenie de la perversidad del mundo.
Tras la muerte de su padre, George Gein, Henry, el hermano mayor, comenzó a manifestar su oposición a los designios maternales, pero su voz fue acallada durante un incendio producido en las cercanías de su propiedad. Aunque Ed fue en busca de la policía después de perder su pista entre las llamas, siempre según su propio testimonio, lo cierto es que localizó su cuerpo sin ningún problema, que presentaba señales evidentes de haber sido golpeado. Los oficiales no prestaron excesiva atención a ese asunto, determinando que había muerto por asfixia.
La relación que había estabecido con su madre era de una total dependencia, por lo que fue incapaz de asumir su fallecimiento, hecho que le condujo directamente a la locura. Comenzó a leer las necrológicas, en busca de mujeres de mediana edad, desenterrando sus restos para efectuar rituales de marcado carácter sexual y a fantasear con las operaciones de cambio de sexo, hasta tal punto que acabó confeccionándose un traje para tal efecto, que incoraba vagina y pechos.
Después de someterlo a diversos exámenes, los médicos del hospital Central del Estado decidieron que no estaba capacitado para ir a un juicio y fue recluido en una institución mental.
La atrocidades cometidas por Ed Gein forman parte, sin ningún género de dudas, uno de los capítulos mas oscuros de la historia reciente de los Estados Unidos y han sido fuente de inspiración para autores de la talla de Bloch, Hitchcock, Hooper o Harris para la creación de personajes como Norman Bates, Leatherface o Buffalo Bill.
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jueves 13 de julio de 2006
Ya Falta Menos...
Ahora que se aproxima una nueva entrega de "La Matanza De Texas", en este caso, una precuela dirigida por Jonathan Liebesman ("En La Oscuridad" 2003), aprovecharé para ir reseñando los anteriores capítulos.
Por lo pronto, les dejo con el cartel promocional, para que se vayan haciendo a la idea.
Por lo pronto, les dejo con el cartel promocional, para que se vayan haciendo a la idea.

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martes 11 de julio de 2006
The Cat With Hands
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Robert Morgan,
Youtube
Lo bueno de estas noches tan calurosas es que el insomnio le lleva a uno a encontrar las cosas más maravillosas a intempestivas horas de la madrugada. Como una imagen vale más que mil palabras, les dejo con un corto realizado por Robert Morgan que ha causado fuerte impronta en un servidor.
Sin desperdicio.
"¿Quién puede creer que no hay alma detrás de esos ojos luminosos?" Theophile Gautier.
Sin desperdicio.
"¿Quién puede creer que no hay alma detrás de esos ojos luminosos?" Theophile Gautier.
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miércoles 28 de junio de 2006
Las Colinas Tienen Ojos de Wes Craven
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Cine,
Reseñas,
Wes Craven
Quién le iba a decir a Wes Craven cuando ya creía que había encauzado su carrera a la docencia, después de años saltando de una carrera universitaria a otra, lo que le llevaría a cursar desde psicología hasta literatura inglesa, que se acabaría convirtiéndo en una de las piedras angulares del cine de terror de las últimas tres décadas, encargándose de revitalizarlo en sus horas más bajas.
Tras el impacto causado por su primera película, "La última casa a la izquierda" (1972), que fue toda una declaración de intenciones y un revulsivo para una Ámerica sensibilizada por los horrores de la guerra, que había sacado a la luz el lado más oscuro y amargo de la naturaleza humana, Craven se inspiró remotamente en la historia del clan antropófago engendrado por Sawney Beane cerca de la costa oeste de Escocia a finales del siglo XIV para su segundo largometraje, "Las Colinas Tiene Ojos" (1977) que entroncaba, de nuevo, con los miedos latentes de la sociedad, enraizados nuestra propia dicotomía, que nos lleva, por un lado, a ambicionar una coexistencia civilizada y por otro, se niega a desprenderse de los vestigios ancestrales que nos permiten ser autores de atrocidades absolutamente deleznables.

La historia nos traslada hasta el desierto de Arizona, donde una módelica familia norteamericana, tras sufrir una avería, se ve acechada por una inhóspita tribu de mutantes caníbales; aún partiendo de una premisa similar a la utilizada por Tobe Hooper en "La Matanza de Texas" (1974), Craven logra aportar su propio discurso, donde destaca la capacidad del director para retorcer nuestros convencionalismos morales mediante el tour de force al que se ven sometidos los Carter, sufridores de las más variopintas barbaridades que les llevan a transitar un camino que conduce directamente al salvajismo en su búsqueda de venganza y en el que, por desgracia, es difícil no verse reflejado. No es de extrañar, por tanto, que la película, perfectamente aderezada con violencia explícita que aumentaba de manera considerable la conmoción emocional, se convirtiera inmediatamente en un éxito.
Deafortunadamente, la precariedad económica y el tiempo han pasado factura a la puesta en escena, que además adolece de cierta inconsistencia narrativa, aunque no llega a ser un óbice que nos impida disfrutar plenamente de la propuesta de Craven. Una propuesta que, sin llegar al status de obra maestra, es un clásico indiscutible del género.
Tras el impacto causado por su primera película, "La última casa a la izquierda" (1972), que fue toda una declaración de intenciones y un revulsivo para una Ámerica sensibilizada por los horrores de la guerra, que había sacado a la luz el lado más oscuro y amargo de la naturaleza humana, Craven se inspiró remotamente en la historia del clan antropófago engendrado por Sawney Beane cerca de la costa oeste de Escocia a finales del siglo XIV para su segundo largometraje, "Las Colinas Tiene Ojos" (1977) que entroncaba, de nuevo, con los miedos latentes de la sociedad, enraizados nuestra propia dicotomía, que nos lleva, por un lado, a ambicionar una coexistencia civilizada y por otro, se niega a desprenderse de los vestigios ancestrales que nos permiten ser autores de atrocidades absolutamente deleznables.

Deafortunadamente, la precariedad económica y el tiempo han pasado factura a la puesta en escena, que además adolece de cierta inconsistencia narrativa, aunque no llega a ser un óbice que nos impida disfrutar plenamente de la propuesta de Craven. Una propuesta que, sin llegar al status de obra maestra, es un clásico indiscutible del género.
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